Welcome

Bienvenido al burdel de las palabras,
dónde las más putas palabras
se desnudan para deleitar tus oidos,
excitar tus sentimientos
y empalmar tus emociones.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Buongiorno



No soporto el no verte siempre,

no soporto el no poder abrazarte ahora.

Y me conformo con escuchar

tu voz desde la distancia,

adormecida y apagada, por el sueño

que has perdido en tantas noches

por mi.


Buongiorno principessa.


Pienso cada instante en la historia

de nuestra vida,

tramo planes absurdos

para el futuro.

Y quiero cumplirlos

contigo a mi lado.


¡Buongiorno principessa!


Me horrorizo al pensar

que ahora tus labios, quizás

sean para otro hombre,

en este preciso instante

en el que yo me recreo

en mi imaginación,

evocándote en toda

visión, en todas las palabras,

en todas las hojas,

en todas las canciones.


Buongiorno principessa.


Te veo en cada gota de lluvia,

y reflejada en cada rayo de luz

de aquel gran astro, el Sol,

al cual tú haces sombra.


La mia principessa…


La que deseo que sea mía,

y la que veo lejana

cuando estoy con ella

a una nariz de distancia,

yaciendo sobre una cama,

o un descampado,

o donde nos plazca,

el mundo, realmente es nuestro.


Bella principessa.


Me haces sonreír tanto,

que al mirarme al espejo

veo a un estúpido loco

que parece que se ríe de la vida.

Y realmente lo hago

cuando beso tu cuerpo,

tu cuerpo que se deja

ver tímidamente

detrás de ese batín.

Rojo.


Buongiorno, buongiorno principessa.


Me encanta que me recibas

con un abrazo y un beso,

un beso solamente

en la mejilla izquierda.

Y es que no soporto

que aun no seas mía,

que te vea desde la distancia,

y que los besos,

sean solamente besos.


Ciao bella, ciao bella principessa,


que yo te recuerdo

incluso cuando olvido,

que beso volutas de humo

anhelando tus labios.

Que acaricio el viento

pensando que es tu vientre,

Que muero cuando sangro.

Y contigo renazco,

susurrando:


“buongiorno principessa”.


Que estaba loco

y por ti,

estoy cuerdo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Descorazonado

Apenas llegan las 11 de la noche,

y yerto en una silla

observo la negrura de la oscuridad

de la noche en la ciudad.

Intento y no puedo

escribir mis sentimientos,

y lo único que del negro bolígrafo sale,

son lágrimas, llantos y lamentaciones,

de lo que pude ser, de lo que quiero ser,

y sin duda, nunca seré.

No será por medios, ni ganas, ni ánimos, ni apoyo, ni oportunidades.

¿Por qué es?

Retumba cada noche

en la conciencia,

de aquel que jamás supo pensar,

y responde sinceramente,

con un verdadero silencio.

Traducido:

no lo sé.

Siempre fue distinto,

nunca comprendió las normas,

nunca entendí la vida.

Tenía pies, manos, ojos, cabeza, cuerpo.

Pero más de una vez,

me llegué a cuestionar,

si poseía en aquella cabeza,

un mínimo de conciencia,

ya que me sobra inteligencia,

y en ese inútil cuerpo,

¿por qué cosa han sustituido el corazón?

Un pedazo de piedra debe ser,

y en qué cofre pirata,

de qué barco maligno,

lo han escondido,

en qué profundo agujero,

de qué isla secreta,

como lugar maligno han elegido,

para enterrar que miembro mío,

que del torso ha desaparecido.

Luché, luchaba, lucho y lucharé

para recobrar, todo aquello

de que de vosotros he perdido,

y aunque me cueste la vida,

os demostraré,

en contra de lo que decís,

todo, lo que siento por vosotros.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Árbol iluso, otoño cabrón.

El otoño es la única persona
con la que se desnudan los árboles,
con la que pierden la vergüenza.
Se desnudan con lentitud,
con parsimonia, con tranquilidad.
Con una sensualidad aterradora.

Cuando están con su otoño,
se olvidan completamente
de que estamos nosotros,
que los observamos desde abajo,
que nos tiran encima sus ropajes.
Se desnudan los árboles,
cuando llega el otoño,
después de un año sin saber
dónde ostias se mete el susodicho,
y los árboles inocentes
vuelven a desnudarse para el,
soñando con que ya no se irá,
con que se quedará para siempre.
"El otoño se quedará para siempre..."
Ilusos los árboles que piensan así.
Se vuelve a largar, año tras año,
dejándo un gran frío vacío,
a los árboles desnudos,
y nosotros soportando sus lamentaciones.



Hemos fracasado

Hemos fracasado,
nuestra misión ha fracasado.
Se nos encomendó
el objetivo imposible,
y hemos fracasado.
Debíamos robar todas
las lágrimas,
destruir la violencia
y matar a la guerra.
Teníamos que erradicar
la tristeza.

Muchos de nosotros
caímos en el intento
al observar que los
hombres viven contentos
con las lágrimas,
que su forma de vida,
la de muchos, es la violencia,
y que solo viven en calma
cuando hay guerras.

Algunos fueron bufones
de la vida, robando
ocasionalmente
alguna lágrima,
repartiendo sonrisas,
pero fracasaron, los bufones fracasaron.
Adios bufones de la vida,
Hola bufones suicidas.

Los escritores
escribieron cuentos sin guerra,
cuentos sin violencia.
Pero ahora, sus plumas,
cuelgan del techo de una soga.

Ahora, solo queda un poeta
que escribe esta triste historia,
solo quedan estas palabras,
mientras vosotros
os arrebatais las vidas,
intercambiais lágrimas,
creais guerras.

Por eso hemos fracasado,
porque no os hemos dejado
la paz y la alegría.
Nos las llevamos
con nosotros
a la tumba.


Excusas estúpidas.
Que si hace frío, que no puedo dormir.
"Anda, calla, y ven a mi cama."

Roja Bata



Enséñame a hacer el amor,
que me canso cuando lo hago
y mis manos con sus dedos
son torpes como patos.

Hoy, déjame volver a ver
tu cuerpo desnudo, vuélvete
a quitar esa bata roja
deslizándola suavemente
a las puertas de tu habitación,
y de mi perdición.

Que hoy quiero desnudarte,
pausadamente y nervioso,
que quiero que esta noche,
sea un juego de locos.

Ponme de nuevo esas excusas,
que ya tu sabes que a mi
todo eso me da igual.
Que esta noche inventaremos
nuevas sensaciones.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

XXVII-XI-MMX

-Fecha de importancia histórica.
Se lidió gran batalla
entre las sábanas y mantas de tu cama-

Fue una noche dura y más fría que dura,
y más dura que fría.
Anduvimos no con prisa
decenas de
kilómetros.
Mi cabeza no se acuerda
ni de cuántos ni por dónde,
pero pregunten a mis pies,
que aun tiemblan al recordar
las estepas alcalaínas.
Combatí monstruosos bichos verdes,
que emanaban un humo espero y
blanquecino, que atontaba al
inhalarlo,
siendo medicina, un buen trago de ginebra.
Andamos, andamos mucho,
parando en alguna morada
para
deleitar con mis poesías.
Andamos y
desanduvimos.
Y temblamos. Y temí abrazarte
para entrar en calor.
Tenía miedo de empezar
a quererte y desearte.
Vi cómo caballeros de más
prestigio que yo te
conquistaban.
Yo, simplemente me limitaba
a
reír y mirar hacia otro lugar,
y robarte
estratégicamente
alguna que otra mirada,
dándote a cambio una incómoda sonrisa.
Llegamos a nuestro destino,
no sin antes rezar y
reflexionar
sobre ese puente encima del
férreo río
que atraviesa la ciudad,
un puente
atrapagatos,
un puente poco transitado
a las tres de la madrugada.
Un puente frío y tenebroso.
(menos mal que alumbraba la luna)

Al llegar a nuestro destino
reponemos fuerzas, comemos algo,
y duermes.

Duerme princesa, que mañana
empieza la batalla.
10:01
Qué
placer da el luchar.


Lo dejo caer.


Del bolígrafo ya no
salen críticas,
solo salen versos
cursis para chicas,
hablando de amor
y demás tonterías,
esperando a cambio
múltiples noches de orgía.

martes, 30 de noviembre de 2010

Dos Hombres

Existen en el mundo

dos personas iguales,

corrijo,

casi iguales.

Ambos son hombres,

ambos aman a las mujeres.

Ambos se alcoholizan,

ambos son poetas.

Sus diferencias,

aman a dos niñas,

Ambas son

totalmente diferentes.

Solo puede sobrevivir un hombre.



lunes, 29 de noviembre de 2010

A una nariz de distancia.


Hay noches, en las que cambian cosas.

En las que encuentras medicinas.

Por ejemplo, sabes cómo solucionar

tu maldito problema de insomnio.

Simplemente necesitaba dormir

abrazado de una niña linda.

Si puede ser,

a una nariz de distancia.

Hay noches, en las que aprendes

a conocer nuevas ciudades,

con sus gentes,

con sus inconvenientes

-es mentira, realmente

intentas conocer a esa niña,

a poder ser,

a una nariz de distancia-.

Noches en las que alcanzas

un gran éxito y sonríes por ello.

Y porque estás de ella

a una nariz de distancia.

También, en esa noche,

te cuestionas tantas cosas,

simplemente, por una mísera

nariz de distancia.

Las cosas más simples y estúpidas

te parecen perfectas.

Y tan estúpidas como

una farola en una caja.

Noches en las que no te importa el frío,

y te fumas un cigarro sobre las vías

con ella, rezando para que sea

a una nariz de distancia.

Te ocurren cosas tan maravillosas

que hasta los estándares de medición

los mandas al carajo.

Para mí, ya no existen ni metros ni millas,

simplemente, mido

por narices de distancia.

A poder ser, por favor,

solo una nariz de distancia.

Y si no es mucho pedir,

a una nariz de distancia de ti.