Welcome

Bienvenido al burdel de las palabras,
dónde las más putas palabras
se desnudan para deleitar tus oidos,
excitar tus sentimientos
y empalmar tus emociones.

sábado, 19 de mayo de 2018

Cuestión de actitud


Al final todo es cuestión de actitud.

Y aunque insumiso de la estabilidad,
me voy acercando a abrazos y caricias.
Dejo entrar al cariño, después
de un tiempo de sensaciones oscuras.
Es como si tras una guerra,
los más mayores salen a la calle
para ver qué podemos sacar de provecho.
"Algún ojo, las orejas, algún brazo,
ese cachito de culo...
y que no se te olvide el corazón"
A(r)marse es bien difícil
si tras destruirte te encargaste
de no recordar, por dónde esparciste
toda esa mierda, abandonada
en cualquier lugar.

Pero he salido,
a buscarme,
a encontrarme,
y a recibir abrazos.
A sanarme,
a curarme,
y a seguir pa'lante.

Y para ayudarme, tengo en la mesilla
una libreta dónde tengo apuntado
a todas las personas de las
qué estoy agradecida;
y la tengo repleta escrita
con 30.000 veces mi nombre.

Aún así, sigo teniendo miedo
(no os lo oculto)
de dormir acompañada.
Hay algunos monstruos
qué tardan más en salir
en desbandada...

Turulos de papel


Me ha sorprendido encontrar
aún hoy hojas enteras.
Hojas que no vislumbran el final
de una muerte vestida de vida.
Me sorprende encontrar hojas intactas,
esquivas de mi vicio y de la locura
que contra mi, impunemente impactan.
Aún se podría escribir sobre ellas
sin que la tinta patine
o mal escriba.
Blasfemia de cuaderno cuando 
sus esquinas -o la ausencia de-
marcan la diferencia entre 
salud o locura; cordura o realidad.

No os niego mi gran vergüenza,
no la oculto al igual que nada de mi persona.
Soy tan cristalino como el fango
y tal como lo escribo
ni de coña lo vivo.
Llámenlo falaz,
pero es difícil vivir acorde con tu persona
cuando esta, malcriada,
te trata con sorna;
siendo yo mi primera burla,
siendo yo la pura ironía.

Hoy ha hecho sol.

lunes, 29 de agosto de 2016

Sobrado de velocidad



Colecciono horas sin dormir
como si fueran trofeos
de otro día tras sobrevivir.
Qué no es fácil aparentar
estando muerto, hacer como
qué te importase respirar.
Y es que pierdo el aliento
cada rato que intento buscar...
Ni me acuerdo el qué.

Observa, sutil viene a mi,
sus arcadas me besan
cada mañana recordando
mi posición; pero ya pesan
tantas amargas espiraciones,
cargadas de venenosas soluciones
-son ilusiones, vanas creencias de que tus problemas se disipan. Ya no es ni eso, a estas alturas somos completamente conscientes-.

"Si yo pudiera ser feliz
de verdad lo escogería,
pero estoy loco
[...]
Prefiero sufrir en tu pecho
y morir de mis delirios" *

Y no hay más ejemplo que mi camino,
no hay más muestra
qué estando en el Edén
sueñe y viaje cada día con el Infierno.
No es cuestión de nadie,
ni del lugar, ni de las circunstancias,
si me apuras ni de Dios;
son los fantasmas, son sus locuras.

Y no creáis que a la tormenta
no le importa lo que destroza;
llora con cada daño que hace
cada vez que se acerca...
Por eso siempre se va,
por eso siempre es mejor que se vaya.
Todo el mundo desea que lo haga;
nadie pregunta por ella.
¿Acaso sirve para algo?
Nada, al igual que estás palabras de mierda.

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Soy fuego en mi piel.
Es paz en la tormenta.

sábado, 19 de marzo de 2016

Violines y rosas

Lo que sonaba era un violín.
Mientras repiqueteaba
en el cristal finas agujas
de lluvia bastante fría,
pareciera que llegaba el fin.
Cuando la soledad toca
esa canción, alegre para ella
inundando las cuencas
de unos ojos que no saben
que es lo que ven ciertamente.
Era el violín lo que sonaba,
en aquella plaza mientras
eran fusilados un grupo
desertor de recuerdos.
Cada nota, una nueva quemadura
en la piel marchita de aquella rosa,
podrida por exceso de lágrimas,
marchita de tantas mentiras,
cansada, de esperar algún sol
que la levantase.
Era un violín.
No comprenden las masas
lo que aquella canción pedía,
es bien fácil.. Sólo hace falta
escuchar cada desgarro
en el llanto, de aquella melodía.
Realmente no me esperaba,
ciertamente no imaginaba,
y es que a mi la gente me parecía
más noble, con más valía,
más corazón, o meramente
un poco de empatía.

Se fue el piano.

Aunque sigue la lluvia.

Es imposible con sus susurros,
notar algo de alegría...
¿Y es que acaso no se dan cuenta?
Les gritaba con cada movimiento
del arco... que la orquesta viniera.
Ni timbales ni platillos;
sólo era el violín el que sonaba.
Es dulce ver desde la altura
como todos son insignificantes,
es dulce desde el borde de la muerte
como todo está igualado;
como nada tiene sentido,
y a la vez, todo adquiere
su verdadero significado.

¡Esperen! ¡No se vayan!
Aún no ha terminado,
ni tan siquiera había empezado...
El violinista aún afinaba las cuerdas;
aunque hayan acabado
su copa convidada,
hayan limpiado el polvo
de aquel pegajoso cristal,
escuchen su melodía
si no fuese mucho pedir,
por favor.

Que no siempre toda la orquesta
tiene algo que decir,
que la forman instrumentos individuales
y estos no solo siempre
se expresan con su sonido.
Estén atentos a sus expresiones visuales,
vean la rosa marchita
llena de quemaduras.
Fue el violín el causante
y es que no soportaba,
el que publico se fuese
y por mucho que suplicaba
a la gente (¡miserables!),
a ellos (¡ruines!) no les importaba.

El violín sigue sonando.
La lluvia, sigue marchitando
aquella rosa.

No hay sonido.
Solo fuego que se acerca
de nuevo a la rosa,
elude la lluvia, y de nuevo
abrasa el brazo de la rosa.
No era tan difícil escuchar
lo que pedía...

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¡Está loco! Lleva un arma,
sujeto firmemente con su mano,
apoyado al cuello,
y nos mostraba su alma.
Con cada movimiento, abrasaba
un poco más su brazo,
¿Acaso no siente dolor?
No es un arco, si no una cerilla,
no era una música si no sollozos;
Ya su piel se asemeja a una parrilla...

No se da cuenta el violinista,
de lo que siente la rosa,
a cada llama que se pasea
por sus pétalos:
¡Detengalo! No soporto ese
olor a quemado,
aún estando acostumbrado
y no sentir que le pese
el dolor de una nueva nota,
no soportaba aquello
que sólo para el guardaba.
Era su mejor regalo,
la mejor forma de demostrarse
que aún le sentía, que aún le quería.
Que a pesar de todo y las pastillas,
aquella rosa aún vivía.
Pero sonando sólo un violín.
Que en febrero ya sólo quedaba ella,
que el resto habían migrado,
o quizás no, y sólo hibernaron.
Pero sólo quedaba ella:
bajo las lágrimas, o la lluvia;
el fuego, o el violín;
la rosa, o su brazo;
yo y el violinista; el violinista o yo.

No lo tengo claro, últimamente
sueño cosas raras.
Y ya me queda por infortunio
un único remedio...
El sonido de aquél marginado violín,
de aquél maleducado violinista;
y aquella frágil, destrozada, quemada rosa.
No lo siento, y no pido
ya vuestra interesada comprensión.
Que yo entiendo por qué
me gusta el efecto del violín,
y aunque les duela,
la rosa se siente comprendida
por la llama. Ya que es quien
la hace caso. Es quién ahora
la toca por las noches;
es quien le folla sus pétalos
y quien le enciende sus cigarros;
para como en un círculo vicioso
de nuevo acabar en sus brazos.
Pétalos.
Violines.
Mutilaciones. Auto.

Es un respiro el oír su susurro;
es odioso que durante días
sólo escuches el violín y
el cómo se van quemando
sus pétalos. Al final se cogen
cariño. Sólo se tienen a ellos,
y ya lo perdieron todo tratando
de buscar a alguien que le escuchara
a el, y a ella alguien
que le mostrará un mínimo de interés.

Lo perdieron todo, y por eso nadie viene.
Les regalaron a su público todo
para que nunca se fuesen.
¡Idiotas el puto violín,
y la jodida rosa! (Nunca aprenden)
Que el público es una veleta,
y por más que me empeñe,
el Viento siempre sopla en su contra.
Por mucho que les inviten,
a escuchar sus melodías, en cuanto
se acabe, se irán en desbandada.
Como todos los días,
al igual que en sus funciones
repetidas cada semana,
esperando encontrar a alguien
que tuviera coraje
y acabase de escuchar
lo que os tengo que decir.

Aunque lo único que suena
ahora, es ese silbido
al acercar el violín a una rosa...
Pero ya estoy tranquilo.
Se me fueron las preocupaciones
con esa llama, quemando mis pétalos.

sábado, 13 de febrero de 2016

Dime que todavía te acuerdas de mi.
No pido más soluciones
ni más atardeceres
de un color carmesí;
sólo pido algunas razones

Para volver a creer en algo
que me incite a sonreír.
Me cansan los inviernos
y es que así cuesta vivir;

Necesito un puto cuerpo
para intentar volver a dormir,
que entre cantautores
(Yo ya estaba muerto)
me abrazaban y besaban,
y en sus ojos lo entreví:

Un reflejo irreflejable, inexistente,
una noche inacabada
rodeada de calaña y algún ente,
que en momentos de cordura,
dudo siquiera estuviera presente.

Y es que los animales
ya no entienden, como algunos
pudieron sacar algún resquicio
de maldita humanidad.
Que ya no queda, que se la comió,
en aquél filete cada día murió,
lo poco que nos hacía
acercarnos a algo
parecido como a la compasión.

***********†**********

Sólo una pequeña señal
como en aquella canción.
Te confieso que ya no pudo,
sólo un día supo girar;
y ahora el plástico llora,
se implora a Jah,
se esconde entre cartones
y pide a gritos que caiga Babylon;
mientras susurra
que me des una  pequeña señal....

Que ruedo en cada cambio,
mi vida como un balón
colado sin miramientos,
por niños maleducados.
Ya no pido compasión.

Sólo pido toda vuestra compasión.

Sólo pido, que mañana vengas a verme.

Sólo pido, que nunca me vuelvas a hablar.
Pero sólo pido, que me despiertes
cada vez que te levantes;
demasiado me he perdido

Y esto no lo necesitaba.
Cada paso, cada gramo,
que confundido y acribillado
santamente he consagrado,
me encaramaba en mi cruz
marcada en cada mano;

perdón por estar muerto;
no saben cuánto lo necesitaba.
Pero la religión inundó mi ser
y cayó sobre mí,
el peso de la culpa, el beso del dolor;
22 por si aún queda la duda.

Punto y coma.
Sólo nos quedaba el coma.

Soy consciente de que ando
sumido en la mayor esquizofrenia,
provocada por sequía continuada.
De emociones. De tormentas.
Y es que estoy hasta los cojones
de romper las ventanas
y cerrar todas las puertas;
y quejarme que no quedan caminos,
que cortan los respiros

Al igual que me cuesta vida
con cada suspiro.

Repito. Sólo necesito una pequeña señal.
Y una continuada explicación.
No entiendo vuestro día a día...
es inevitable, pediros perdón.

PERDÓN